¿Qué pierde la Revolución Ciudadana con la salida de Marcela Aguiñaga de la prefectura de Guayas?
Con el alcalde de Guayaquil fuera juego, ¿era Aguiñaga una ficha estratégica para sostener el apoyo electoral rumbo a las próximas elecciones?
Al cumplirse un año del nuevo período de gobierno de Daniel Noboa, esta semana nos ha regalado varios análisis evaluando el último año de su gestión y el primer año de la asamblea legislativa. Particularmente quiero recomendar el informe de verificación de Lupa Media.
Menos presente en el radar, la semana pasada también fue el último día en funciones de Marcela Aguiñaga, la prefecta de Guayas y figura de la Revolución Ciudadana. En este artículo propongo un análisis de las implicaciones de su salida desde una perspectiva empírica. Con el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, fuera juego, ¿era Aguiñaga una ficha estratégica para la RC para sostener el apoyo electoral y por lo menos mantener la prefectura de Guayas a pesar de perder la alcaldía de Guayaquil en las próximas elecciones? Creo que la respuesta es no.
Breve tema administrativo: esta es una publicación ocasional pero desde este mes me he propuesto escribir por lo menos dos veces al mes, y con más frecuencia a medida que se acerquen las elecciones seccionales en Ecuador. Como siempre, muchas gracias por leer. Si esta es la primera vez que se topa con La Parte Honda, ¡bienvenido! Si le gusta lo que lee, le invito a compartirlo —JRS
El pasado 15 de mayo fue el último día en funciones de la prefecta de Guayas, Marcela Aguiñaga, quien a principios de abril anunció que renunciaba a su cargo. El contexto de su renuncia no es fácil de resumir.
Aguiñaga ha sido parte del correísmo desde el principio. Durante el gobierno de Correa fue Ministra de Ambiente (2007-2012) y luego legisladora (2013-2017 primero, y luego 2017-2021 durante el gobierno de Lenín Moreno, sucesor de Correa). En 2021 se convirtió en presidenta del Movimiento Revolución Ciudadana (RC), la representación político-electoral actual del correísmo, y en 2023 ganó las elecciones para la prefectura de Guayas con esa organización. A mediados de 2025, junto a otras cuatro autoridades locales de la RC electas en 2023, y que también habían estado con el correísmo desde el inicio, firmó una carta dirigida al expresidente Rafael Correa expresando descontento con la dirección del movimiento político. Correa cuestionó la lealtad de los firmantes a la Revolución Ciudadana y los llamó “tibios”, entiéndase, a diferencia de “comprometidos”, o quizás, “radicales”.
Meses más tarde en 2025, Aguiñaga mantuvo reuniones con varias autoridades locales por motivos de planificación territorial regional, entre ellas Lourdes Tibán, figura del movimiento indígena y dura crítica de Correa. Las apariciones públicas de Aguiñaga junto a Tibán molestaron a Correa, y además se sumaban a apariciones públicas de la prefecta de Guayas junto a figuras antagónicas al correísmo, como por ejemplo Isabel Noboa, tía del presidente Daniel Noboa.
Aguiñaga fue finalmente expulsada de la RC en diciembre de 2025, y en abril de 2026 anunció que renunciaba al cargo de elección popular para el que fue electa para un período que debía concluir en 2027. Poco después, el viceprefecto, también de la RC y quien debía ser el reemplazo de Aguiñaga, anunció que también renunciaba, abriendo la puerta para que un representante de ADN, el partido del presidente Noboa, sea nombrado viceprefecto y asuma el mando de la prefectura después de la renuncia. Así, la saga completa implica para la RC perder la prefectura de una de las provincias más importantes, que ganó por voto popular, y cederla a su principal antagonista.
Finalmente, esto ocurre cuando Aquiles Álvarez, alcalde de Guayaquil por la RC electo también en 2023, se encuentra detenido preventivamente en una cárcel de máxima seguridad, a pesar de que un tribunal provincial indicó que no hay razones que justifiquen su detención y dispuso la revocatoria de la medida. Guayaquil es la ciudad más importante de Guayas con alrededor del 60% de los votantes de la provincia. Es decir, Aguiñaga fue expulsada de la RC y luego renunció a la prefectura de la provincia, exactamente cuando el alcalde de la ciudad más importante, también de la RC, está ausente.
Debido a estas circunstancias, la renuncia de Aguiñaga y la persecución a Álvarez se interpretan como un doble golpe para la RC: primero el gobierno de Noboa encarcela al alcalde de Guayaquil poniendo en riesgo la reelección de una figura de la RC en la alcaldía de esa ciudad, y luego Aguiñaga renuncia, mermando las posibilidades de reelección de una autoridad de la RC para la provincia y cediendo la ventaja al gobierno.
¿Qué es lo que pierde exactamente la RC con la salida de Aguiñaga? Con Aquiles Álvarez fuera juego, ¿era Aguiñaga una ficha estratégica para sostener el apoyo electoral en la provincia, y por lo menos mantener la prefectura a pesar de perder la alcaldía en las próximas elecciones?
La respuesta es no.
Perder la prefectura y la alcaldía no es un doble golpe porque nunca hubo dos victorias
Pensar en lo que la RC pierde requiere primero evaluar lo que tenía. Las elecciones seccionales de 2023 fueron notables porque la RC ganó las alcaldías y prefecturas de varias ciudades y provincias importantes. Guayaquil es un caso particularmente relevante porque la RC conquistó la alcaldía venciendo a la candidata del Partido Social Cristiano (PSC), la organización política que había controlado la alcaldía de Guayaquil durante 30 años. Marcela Aguiñaga ganó la prefectura de Guayas también derrotando a una candidata del PSC.
Pero no fueron dos victorias. Fue una. La forma más fácil de entenderlo es por comparación.
Regrese la mirada cuatro años antes. En las elecciones seccionales de 2019 (el período anterior), Cynthia Viteri del PSC ganó la alcaldía de Guayaquil y Carlos Luis Morales, también del PSC, ganó la prefectura de Guayas. Al ver la votación de Morales se observa que el candidato ganó tanto en Guayaquil como en el resto de la provincia. Mejor dicho, Morales venció al segundo lugar, Pierina Correa, candidata del correísmo y hermana de Rafael Correa, por amplia diferencia considerando tanto su votación en Guayaquil de manera independiente, como su votación en el resto de la provincia —la diferencia fue casi 3 a 1.
Ese no es el caso de Marcela Aguiñaga.
Aguiñaga llegó a la prefectura gracias a la votación de Guayaquil. Es decir, llegó gracias al arrastre que conlleva la votación que recibió Aquiles Álvarez en esa ciudad como candidato a la alcaldía. Quienes votaron por Aquiles para alcalde, también votaron para Marcela para prefecta. De hecho, Marcela presenta un déficit: Aquiles recibió 57 mil votos más que Marcela en Guayaquil. Alrededor de 57 mil votantes prefirieron a Aquiles como alcalde pero optaron por una opción distinta, o votaron nulo, para la prefectura.
Fuera de Guayaquil, difícilmente se puede decir que Aguiñaga “ganó” en el resto de la provincia. En el resto de la provincia, la diferencia entre Aguiñaga y Susana González del PSC fue de menos de ocho mil votos. En una provincia de 2.6 millones de votantes, ocho mil votos (alrededor del 0.3%) es una ventaja marcadamente pequeña y volátil.
Es absolutamente preciso decir que Aguiñaga se convirtió en prefecta de Guayas gracias a la votación que recibió en Guayaquil, y que la votación que recibió en Guayaquil estuvo anclada, y de hecho ni siquiera alcanzó, a la votación de Aquiles Álvarez. La ventaja de Aguiñaga sobre el segundo lugar en la carrera para la prefectura se produjo en Guayaquil —no en el resto de Guayas.
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Una objeción a este argumento es que la comparación entre 2019 y 2023 es injusta porque en 2019 el correísmo no presentó candidato a la alcaldía de Guayaquil. Es un buen punto. Pero entonces retrocedamos todavía más y veamos las elecciones seccionales de 2014.
Para tener contexto, el correísmo ha mutado en su representación política-electoral con la que participa en elecciones. En 2019, después de sortear varios impedimentos administrativos que ciertamente le ponían en desventaja, finalmente terminó presentando candidatos bajo el sello de Fuerza Compromiso Social (FCS). No fueron las mejores circunstancias y todos los candidatos del correísmo incurrieron en un déficit en su rendimiento electoral por carecer de una marca sólida (materia de otro análisis), y Pierina Correa estaba en desventaja al no tener candidato en Guayaquil a quien anclarse.
En las elecciones de 2014, en cambio, el correísmo competía como Alianza País (AP), su candidato a prefecto de la provincia era Jimmy Jairala, y su candidata a la alcaldía de Guayaquil era Viviana Bonilla.
¿Qué pasó en 2014? Jairala ganó la prefectura con cómoda diferencia. Específicamente, ganó la prefectura en el resto de la provincia con ventaja de casi 3 a 1 sobre el segundo lugar, César Rohon del PSC, y ganó además apretadamente en Guayaquil con una diferencia de algo más de 60 mil votos.
El arrastre de Jaime Nebot, candidato a la alcaldía de Guayaquil por el PSC que ganó con 59% no fue suficiente para Rohon, y Viviana Bonilla de AP tuvo un gran desempeño alcanzando el 39%, en una ciudad dominada por el socialcristianismo durante 20 años, lo cual contribuyó al caudal de votos de Jairala.
En resumen, Jimmy Jairala, candidato del correísmo en 2014, ganó la prefectura gracias a la ventaja que sacó en el resto de la provincia, y dependió mucho menos del arrastre de la candidata de AP a la alcaldía de Guayaquil, aunque ciertamente se benefició de eso. El caso de Marcela Aguiñaga es muy distinto.
¿Qué pierde la RC con la renuncia de Marcela Aguiñaga?
Lo que no pierde es una ficha estratégica que podía sostener la votación en el resto de la provincia ante la ausencia forzada del alcalde de Guayaquil. Nunca la tuvo. Al contrario, su victoria electoral se debió a la votación por la alcaldía de Guayaquil. No fueron dos victorias para la RC. Fue la misma victoria. Lo uno estaba anclado a lo otro.
Para salir del juego de las afirmaciones de la conversación pública en este episodio —“Aguiñaga no es nada y necesita de la RC”, “Aguiñaga tiene capital político propio”—, creo que es mejor re-enmarcar la conversación en términos empíricos.
Independientemente de si Marcela Aguiñaga necesita o no necesita de la RC—eso es irrelevante—, la realidad es que ganó la prefectura gracias a la extraordinaria votación que recibió Aquiles Álvarez en Guayaquil. Y esa votación fue extremadamente extraordinaria. Me pregunto si otro candidato de la propia RC pero sin el mismo carisma podría conseguir algo parecido, y me atrevo a suponer que no. Después de la victoria de Aquiles Álvarez escribí un artículo mostrando lo inusual de su rendimiento electoral y la caída en el rendimiento electoral del PSC en Guayaquil. Aquiles era básicamente un socialcristiano compitiendo por la RC.
Por otro lado, a pesar de que Aguiñaga prácticamente no ganó en el resto de la provincia, sí debió contar con el arrastre de todos los candidatos locales que la RC presentó para llegar a (básicamente) empatar con su contrincante del PSC.
Entonces, más que pensar si tiene capital propio o si necesita de la RC, es más útil reconocer que Aguiñaga ganó por un conjunto de circunstancias extraordinarias, y sería más productivo pensar en qué es lo que tendría que volver a ocurrir para que un candidato de la RC vuelva a ganar la prefectura de Guayas.
Lo que efectivamente pierde la RC es la ventaja del “incumbent” —es decir, la ventaja que tiene un político cuando busca la reelección, y el hecho mismo de su gestión es un asset para la campaña. Es una ventaja que igualmente se puede poner al servicio de una figura nacional para una elección presidencial. Y por cierto, la literatura en ciencia política muestra que los incumbents no siempre gozan de una ventaja. Pero en cualquier caso, aceptemos que tener una prefecta de la misma organización es una ventaja para la siguiente elección local o nacional, y eso fue lo que la RC perdió.
Pero no fue algo que la RC perdió cuando Marcela Aguiñaga decidió renunciar. Fue algo que perdió cuando el movimiento decidió expulsarla. Dudo mucho que ella misma no lo sepa.






Es una interesante reflexión. La RC tiene un desafío mayor para las próximas elecciones, competir en otras organizaciones... Será difícil darle ese toque RC a un partido que no lo es.
Será más difícil sin Marcela y sin RC como tal.
Felicidades!