Los resultados de la consulta popular más allá de la gimnasia retórica
El déficit del gobierno y la influencia de la oposición
Para quien ha estado prestando atención a la conversación pública de los últimos días, los resultados del referéndum del pasado 21 de abril se han discutido desde la perspectiva de buscar ganadores y perdedores: ¿Ganó el gobierno? ¿Ganó la Revolución Ciudadana? ¿Ganar nueve preguntas y perder dos es de todas maneras una victoria? ¿Perder las dos preguntas más importantes es en realidad una derrota? ¿Fracasó también la campaña del "once veces no"?
Cualquier respuesta a estas preguntas es más cuestión de gimnasia retórica, lo cual por supuesto es importante para el gobierno y la oposición. Alguien debe imponer la narrativa y adueñarse de la victoria.
Pero estas elecciones, como todas las elecciones, arrojan sobre todo datos útiles para tomar el pulso de la opinión pública.
Reconociendo que el Ecuador es un país de gran volatilidad donde las cosas pueden cambiar mucho de un momento a otro, vale la pena usar los resultados del domingo para analizar la orientación general del electorado al responder a las preguntas propuestas por el gobierno, el estado del apoyo actual al gobierno de Noboa, y la distribución del apoyo a la postura de oposición.
El comentario preliminar obligatorio es que, al momento, los únicos datos disponibles son los resultados por provincias, lo cual implica una gran limitante para la evaluación que podemos hacer de la evidencia. Cualquier evidencia, en este punto, es circunstancial y no conclusiva, por lo menos hasta tener datos más desagregados.
¿Cómo votó el electorado en el referéndum?
Desde hace varios años se ha repetido la idea de que "las consultas populares son mediciones de la aprobación del presidente". Por eso, dice esta sabiduría popular, el presidente Lasso perdió la consulta del 2023, incluso en las preguntas relativamente fáciles de ganar.
Al mismo tiempo el Ecuador está atravesando una coyuntura extraordinaria, con niveles históricos de violencia y criminalidad. En ese contexto, días antes de la consulta también circulaba la idea de que "lo que la gente quiere es seguridad". Por eso, decía esta sabiduría popular, el gobierno va a ganar algunas de las preguntas fácilmente, independientemente de la aceptación que tiene el presidente.
La pregunta A sobre la participación de las Fuerzas Armadas para combatir el crimen organizado era la pregunta por excelencia que debía ganar ampliamente ("quién se va a oponer a eso"), y efectivamente fue la pregunta mejor valorada de la jornada con 72% de aprobación. Sin embargo, mirando la distribución de la votación, se distingue una clara tendencia en donde las provincias en las que Daniel Noboa recibió su apoyo mayoritario en las elecciones anticipadas de 2023 son también los territorios donde el electorado votó mayoritariamente por el SÍ en el referéndum del domingo pasado.
Tungurahua es el mejor ejemplo de eso, pero Loja, Pastaza o Galápagos entran en la misma categoría: provincias donde Noboa ganó ampliamente en 2023 y que ahora votaron mayoritariamente en aprobación a esta pregunta en la consulta.
En el otro extremo, Manabí o Los Ríos son territorios fuertes del correísmo, donde Noboa recibió su menor votación en 2023, y que efectivamente el domingo pasado votaron por la pregunta A en proporciones bastante menores al promedio nacional. Sucumbíos es un ejemplo extremo de esto.
Dos casos adicionales llaman la atención. El primero es Esmeraldas, provincia inmensamente azotada por la violencia y la criminalidad, y que sin embargo votó por la pregunta sobre el apoyo de las FFAA en un nivel menor al promedio nacional. Una posible lectura de esto es que Esmeraldas ya ha sido un territorio donde las FFAA han intervenido, y sus habitantes no dieron un apoyo decisivo a esta pregunta porque en su vida cotidiana la presencia de los militares no ha marcado ninguna diferencia (o quizás las cosas ha empeorado).
Otra posible lectura, por supuesto, es que Esmeraldas es un territorio de bajo apoyo electoral al presidente Noboa, y el nivel de votación en esta pregunta está correlacionada con la simpatía del pueblo con el gobernante.
El segundo caso que llama la atención es Guayas, otro de los territorios más azotados por el crimen. A pesar del nivel de violencia y criminalidad registrado, Guayas votó por la aprobación en esta pregunta apenas por encima del promedio nacional (74%). Mirando la votación de 2023 en esa provincia desagregada por cantones, se ve que en la mayoría de los territorios Noboa no alcanzó un apoyo mayoritario.
En resumen, los resultados del domingo sugieren que las preferencias del electorado están cristalizadas a un nivel bastante significativo, a tal punto que se distingue una tendencia en términos de apoyo y rechazo a Noboa, incluso en un tema de altísima aceptación como la pregunta sobre la participación de las FFAA en el combate contra el crimen organizado.
¿Cómo influyó la campaña de la RC en el voto de oposición?
Si la pregunta sobre el apoyo de las Fuerzas Armadas encarna la pregunta de la aceptación a la consulta por excelencia, la pregunta sobre el trabajo por horas es la expresión más nítida del voto de rechazo.
La oposición a la consulta popular, oficialmente hablando, estuvo abanderada por el movimiento indígena. La RC no se inscribió en el Consejo Nacional Electoral para hacer campaña por el rechazo a la consulta, y fue sólo después de la irrupción de la Policía en la Embajada de México para apresar a Jorge Glas que la Revolución Ciudadana adoptó la posición de promover el NO en todas las preguntas.
Con respecto al movimiento indígena, aquí es donde uno quisiera tener mejores datos. Con resultados a nivel de parroquias podríamos evaluar medianamente la votación de los territorios indígenas donde la CONAIE y sus organizaciones de segundo y tercer nivel tienen su mayor influencia. Ese análisis es imposible en este momento.
Con respecto a la RC, tanto la CONAIE y la RC son actores que promovieron el NO, y tienen tanto derecho como cualquier otro activista a adjudicarse la responsabilidad por la victoria del NO en dos preguntas importantes.
Pero eso no es a lo que aquí nos referimos. El análisis que aquí nos concierne es específico: nos preguntamos si la fuerza en el electorado de la Revolución Ciudadana está correlacionada con la votación por el NO en las preguntas D y E sobre arbitraje internacional y trabajo por horas.
La pregunta que registró el mayor nivel de rechazo en el electorado fue la pregunta E sobre el trabajo por horas: casi 70% de los electores votaron NO. La pregunta E también es la pregunta que tuvo la menor variación entre las provincias. Mientras algunas preguntas tuvieron una aceptación mínima de alrededor del 40% y máxima de encima del 70%, la pregunta E recibió un rango de resultados mucho más angosto: entre un mínimo de 18% (Sucumbíos) a un máximo de 36% (Pastaza), con un promedio nacional de 30%. Fue una pregunta realmente impopular en todas las provincias. En esas condiciones, ¿se puede hablar de un éxito particular de la campaña de la RC?
Siendo justos, al ver la distribución de resultados lo que se ve es un patrón interesante. En algunos de los territorios de mayor inclinación correísta, el triunfo del NO es significativo. Es el caso de Manabí, Sucumbíos y Orellana.
Pero en el caso de las provincias que votaron alrededor o por encima del promedio nacional en esa pregunta, el nivel de rechazo es uniforme, independientemente de la fuerza del electorado de la RC.
El contraste entre Tungurahua y Esmeraldas, o entre Napo y Los Ríos muestra esto con claridad. Esmeraldas, territorio de fuerte votación correísta, rechazó la pregunta del trabajo por horas al mismo nivel que Tungurahua. El SÍ en ambas provincias alcanzó apenas el 35%. Los mismo ocurrió en Napo y Los Ríos, donde el SÍ alcanzó apenas el 31%, independientemente de que en Los Ríos Luisa González en 2023 alcanzó el 57% y en Napo apenas el 28%.
Para decirlo más técnicamente, la correlación entre la fuerza del correísmo y el voto de rechazo en la consulta popular es débil. Las preguntas D y E tuvieron un nivel de rechazo uniforme, que difícilmente se puede adjudicar a la campaña de la RC como actor particular.
En suma, más que influencia de la RC lo que esto sugiere es un fracaso del gobierno al no poder captar mayor apoyo en aquellos territorios donde tiene una base electoral significativa. El nivel de rechazo a las dos preguntas fue tal que es difícil imaginar un escenario en donde el SÍ ganaba en ambas. Pero la ausencia de variación entre provincias, por mínima que fuera, muestra un déficit en el desempeño electoral de un electorado al que el gobierno no pudo movilizar.




