La fragilidad electoral de Daniel Noboa
Al contrario de lo que indican las cifras de aprobación o intención de voto
Este artículo fue publicado en GK el pasado lunes 12 de agosto. He escrito artículos para GK desde 2019 y, además de llegar a su audiencia, publicar en GK significa tener el privilegio de trabajar con editores expertos que siempre hacen que los textos mejoren. Si desea leer la versión de este análisis editada que apareció en GK, puede hacerlo en este enlace. Si desea leer el texto original, le invito a revisar este nuevo post, y como siempre, si lo que aquí encuentra añade valor para usted, le invito a suscribirse y compartir.
Durante los últimos meses, la discusión sobre las probabilidades de reelección de Daniel Noboa ha estado anclada a los indicadores de intención de voto y aprobación de su gestión, producidos por diferentes firmas encuestadoras. Así, el tono de la conversación ha oscilado entre la convicción de una reelección asegurada, cuando los números lucen favorables, incluso augurando una victoria en primera vuelta, y la cautela, cuando los números bajan.
Cualquier medición de intención de voto antes de que se definan los candidatos en la papeleta es inevitablemente imprecisa, y si bien el nivel de aprobación de un presidente es uno de los principales determinantes de su desempeño electoral, en el contexto ecuatoriano de los últimos meses hemos constatado una notable volatilidad en aquel indicador debido a diferentes factores de coyuntura. La permanente situación de inseguridad, medidas de política pública como el aumento de IVA, sucesos como los cortes de electricidad, o eventos extraordinarios como la irrupción en la embajada de México, están todos correlacionados con la cambiante aprobación de la gestión.
Una perspectiva diferente para calibrar las expectativas con respecto a la reelección de Noboa consiste en analizar las preferencias del electorado manifestadas en las elecciones recientes, específicamente, los resultados de la reciente consulta popular de 2024 y la distribución de los votos de las elecciones anticipadas de 2023 que llevaron a Noboa a la presidencia.
Lejos de una cómoda victoria, lo que este análisis sugiere es, más bien, una gran fragilidad en el músculo electoral del presidente. Empecemos por la consulta.
Desde el gobierno, la consulta popular fue vitoreada como una gran victoria: una "goleada" que reflejaba el aplastante nivel de apoyo electoral que Noboa podía activar en la ciudadanía, y con el que sin duda podría contar en el contexto de las próximas elecciones de 2025. Semejante aprobación era, desde la perspectiva del gobierno, evidencia de su gran músculo electoral.
Sin embargo, el análisis detallado de los resultados contradice esta idea. Ni siquiera nos referimos a las preguntas en las que el gobierno perdió. Estamos hablando de las preguntas en las que el gobierno ganó.
A pesar de la altísima aprobación de varias preguntas, el apoyo electoral no fue uniforme en todo el país, sino que más bien demostró una clara tendencia en donde los territorios de mayor votación de Daniel Noboa en 2023 fueron también los territorios que mayor votación brindaron para aprobar las preguntas exitosas de la consulta en 2024, y viceversa.
El ejemplo más cristalino de esto es la pregunta de mejor desempeño en la consulta. La pregunta A sobre la participación de las Fuerzas Armadas para combatir el crimen organizado fue la pregunta mejor valorada del referéndum con un abrumador 72% de aprobación.
Al mirar la variación geográfica en la votación, lo que se observa son amplias diferencias entre territorios que coinciden con la votación recibida por Noboa en la primera vuelta de 2023.
Para decirlo con ejemplos, considere el caso de Pedernales en Manabí, donde Daniel Noboa alcanzó apenas el 10% de apoyo electoral en primera vuelta de 2023, y en donde la pregunta A contó con el apoyo de apenas el 55% de los votantes, muy por debajo del promedio nacional, y muy a pesar de la intuición popular de que, dado el contexto de inseguridad, "nadie se va a oponer a semejante pregunta".
En el otro extremo, Loja fue uno de los cantones donde Noboa tuvo su mejor desempeño en primera vuelta en 2023 con 37%, y la pregunta A fue aprobada en 2024 con un mayoritario 84%, muy por encima del promedio nacional.
Compare la estructura de la votación de Daniel Noboa en primera vuelta de 2023 con la estructura de la votación de la pregunta A en 2024, la pregunta más ganable del referéndum: con pocas excepciones, son prácticamente el mismo mapa.
Aquí aplica la máxima de que "no se puede comparar diferentes procesos electorales", pero es muy notable que al cabo de seis meses, la pregunta de mayor aprobación en la consulta popular recibió prácticamente la misma distribución de apoyo electoral que Noboa en la primera vuelta.
Noboa pudo ganar la presidencia gracias a un masivo voto en segunda vuelta que era muy heterogéneo internamente, y que, por cualquier razón, prefería una alternativa diferente al correísmo. Ese voto no le pertenecía orgánicamente: se fue con él ciertamente, pero podría haberse ido con otro candidato si las cosas eran diferentes y la alternativa al correísmo en segunda vuelta era otra.
Los resultados de la consulta muestran que las preferencias del electorado se han mantenido más o menos estables desde el año pasado, al punto que se distingue la misma tendencia de apoyo y rechazo, incluso en una pregunta de gran aceptación popular.
Esto significa que, con pocas excepciones, Noboa en realidad no ha logrado incrementar mayormente su apoyo electoral más orgánico. La victoria en la consulta no es para nada evidencia indiscutible de fortalecimiento de su apoyo electoral. Al contrario, muestra la fragilidad del músculo electoral de un presidente que ganó en segunda vuelta gracias a una votación que no le pertenecía.
Rumbo a las elecciones de 2025, ¿qué está haciendo Noboa para incrementar marginalmente su apoyo electoral?
Noboa aspira a aumentar su votación más orgánica arrancando votos a los segmentos del electorado que en 2023 votó por Christian Zurita (16%) y Jan Topic (14%).
Específicamente, ha adoptado la posición de antagonista del correísmo en el discurso, con la intención de volverse más atractivo para parte del electorado de inclinación anticorreísta que en 2023 votó mayoritariamente por Zurita. Además, ha intentado fortalecer su imagen en la lucha contra la inseguridad, por ejemplo, a través de maniobras mediáticas como la llamada "toma de Durán", en un afán de seducir a parte del electorado que en 2023 optó por Topic y su promesa de devolver la seguridad a la población.
Pero más allá del discurso y las maniobras mediáticas, la estructura de la votación observada en 2023 muestra los potenciales límites de esta estrategia.
Evidentemente, Noboa y Zurita representaron alternativas opuestas al correísmo para la mayor parte del electorado en 2023, y eso se refleja claramente en la estructura de la votación por parroquias. Por ejemplo, es muy ilustrativa la votación de las parroquias de Manabí, territorio de gran inclinación correísta: donde le fue bien a Luisa González le fue mal Noboa o Zurita, y viceversa. Con Jan Topic, la contraposición es menos nítida.
¿Qué implica esto para la comparación entre los electores de Noboa, Topic y Zurita? ¿Tienen estos votantes preferencias correlacionadas de manera que un candidato puede apelar a los electores del otro? ¿O en este caso también hay preferencias contrapuestas que hacen que el traspaso de votos de uno a otro sea más difícil? La respuesta es compleja porque depende del territorio, y aquí los ejemplos son útiles para ilustrar el argumento.
Considere el caso de Esmeraldas. La votación por parroquias en esta provincia refleja que donde le va bien a Noboa, también le va bien a Topic o Zurita, y viceversa, evidencia sugerente de electores con preferencias correlacionadas.
Considere ahora el caso de Pichincha. La votación por parroquias revela que donde le va bien a Noboa, también le va bien a Topic, quizás evidenciando electores de preferencias correlacionadas; pero donde le va bien a Noboa, le va mal a Zurita, evidencia sugerente de electores con preferencias contrapuestas.
La estrategia de adoptar una postura anticorreísta y redoblar el discurso del combate a la inseguridad puede apelar a ciertos electores que en 2023 votaron por alternativas diferentes, pero no aplica para todos los electores dadas las dinámicas distintas en diferentes provincias y segmentos del electorado. Hay segmentos del electorado opuesto al correísmo que podrían volcarse por Noboa dadas sus preferencias, pero también hay segmentos del anticorreísmo que tienen preferencias contrapuestas tanto al candidato de la RC como a Daniel Noboa, y eso precisamente es lo que sugiere la distribución de los votos de las elecciones de 2023.
Sin duda, el equipo de campaña del presidente contará con mejores herramientas para segmentar al electorado y evaluar la efectividad de diferentes marcos comunicacionales. Pero en la medida de lo que los datos oficiales permiten observar, la posición de partida del candidato presidente está marcada por un gran fragilidad de su músculo electoral e importantes limitaciones en su estrategia para persuadir a un electorado adicional.







