El titular más importante después de la consulta popular en Ecuador
No es que ganó el NO. Es que el SÍ perdió apoyo en todas partes por igual
Este es un análisis breve de los resultados de la consulta popular y referéndum realizado en Ecuador el pasado domingo 16 de noviembre. La tesis principal del artículo es que lo más notable no es que el gobierno perdió, sino que la pérdida fue uniforme en todo el electorado, incluyendo los segmentos en los que Daniel Noboa normalmente recibe fuerte apoyo electoral. Como siempre, muchas gracias por leer —JRS
Esta es una foto del último rompecabezas que armamos en mi familia hace poco tiempo. Fue súper divertido.
No recuerdo cuál fue mi primer rompecabezas ni a qué edad me lo regalaron, pero seguramente fue cuando yo era muy pequeño y el rompecabezas tenía apenas unas pocas piezas. Hoy como adulto, y sobre todo como padre, me encantan los rompecabezas de cientos de piezas, de esos que se arman entre varias personas y que toman varios días. Cuando salen de la caja, las piezas caen sobre la mesa sin ningún orden, en un caos total. Ninguna pieza muestra nada por sí sola. Sólo después de un tiempo de ordenar, clasificar y buscar patrones, las piezas empiezan a tener sentido cuando se conectan unas con otras. Pero al principio, nunca nada es muy claro.
Todavía no tengo muy claro lo que pasó en la consulta popular del domingo pasado. Obviamente sabemos que ganó el NO y perdió el gobierno. Me refiero a que no me queda claro lo que los resultados significan para nuestra comprensión del electorado en el Ecuador.
Como decimos aquí frecuentemente —porque es uno de los principios orientadores de esta publicación— las elecciones siempre nos dicen algo sobre la sociedad en su conjunto, más allá del resultado en sí mismo. Todavía no entiendo bien lo que nos dicen los resultados del domingo, pero hay que empezar a armar el rompecabezas y para eso hay que ordenar las piezas. En este artículo intentamos recién ordenar las piezas describiendo qué pasó, y dejamos para otro momento la pregunta del por qué.
Puntos de comparación
Las cuatro preguntas que integraban la consulta popular y referéndum del domingo 16 de noviembre perdieron con márgenes de hasta 20 puntos. Específicamente, los resultados finales fueron:
Eliminar prohibición de establecer bases militares extranjeras: 39% SÍ, 61% NO
Eliminar obligación del Estado de asignar recursos a organizaciones políticas: 42% SÍ, 58% NO
Reducir el número de asambleístas: 46% SÍ, 54% NO
Convocar a una Asamblea Constituyente: 38% SÍ, 62% NO
La derrota en la consulta popular es un fracaso para el gobierno porque fue el gobierno quien la convocó, promovió sus preguntas, designó voceros y destinó recursos para garantizar el apoyo de los electores. Si perdió la consulta, perdió el gobierno. Ahí no hay discusión.
Lo que está en discusión y es más difícil de responder es si el gobierno perdió por mucho o por poco y con respecto a qué. No me refiero a los números en sí —por ejemplo, si perder ante un NO de 53% es mejor que perder ante un NO de 70%— sino a que las consultas populares no tienen una métrica natural que nos permita inmediatamente entender el resultado en un determinado contexto. Somos nosotros quienes debemos escoger el punto de referencia para entenderlas.
El Ecuador del momento nos brinda por lo menos dos puntos de referencia: las elecciones presidenciales de hace siete meses en este mismo año, y la consulta popular de abril de 2024, convocada también por el presidente Daniel Noboa. Ambos procesos electorales nos permiten comparar las preferencias y decisiones de prácticamente el mismo electorado (es decir, no ha habido mayores cambios en la composición del padrón electoral).
Pero más importante aún, las dos elecciones mencionadas y la última consulta popular del domingo pasado se han realizado con el mismo telón de fondo: la situación de inseguridad donde la violencia y la criminalidad son la preocupación más importante de los electores, y donde las alternativas en la papeleta se presentan como una solución. Por eso, la comparación más relevante es la pregunta del 2024 sobre la participación de las Fuerzas Armadas en el combate contra el crimen organizado con la pregunta del 2025 sobre la instalación de bases militares extranjeras para combatir el crimen organizado. La votación de segunda vuelta en las elecciones presidenciales de 2025 es un punto de referencia adicional.
En abril de 2024 el electorado votó abrumadoramente a favor de la asistencia de las Fuerzas Armadas para combatir el crimen organizado: la pregunta ganó con un margen de 40 puntos. Hablar del margen es una forma fácil de abreviar el resultado y comparar resultados de diferentes elecciones. El margen es simplemente la resta de la votación del SÍ menos la votación del NO (o, por ejemplo, de la votación de Noboa menos la votación de González). Si las opciones empatan 50% vs 50%, el margen es cero. Si el resultado es 60% SÍ, 40% NO, el margen es +20, y así respectivamente.
El SÍ a la participación de las Fuerzas Armadas para combatir el crimen ganó con 40 puntos en 2024. El SÍ a la instalación de bases militares extranjeras para combatir el crimen perdió con 20 puntos en 2025. La caída en el margen de apoyo en las preguntas de consulta popular que ofrecen seguridad y combate contra el crimen organizado fue de 60 puntos.
Pero eso no es lo más interesante.
La Parte Honda es una newsletter ocasional sobre política y opinión pública en el Ecuador. Si usted es un lector regular, ¡bienvenido de vuelta! Si usted es nuevo y se encontró con esta publicación en el océano de las redes sociales, espero que lo que ha leído hasta ahora le dé una idea del tipo de conversación que tratamos de tener aquí.
La Parte Honda es para escribir y, sobre todo, pensar en formato largo, sin límite de 280 caracteres. Casi siempre los artículos están basados en datos y tienen un fuerte componente de visualización efectiva de datos para apoyar los argumentos.
Si le agrada lo que lee, le invito a compartirlo.
Si desea recibir los artículos directamente a su correo electrónico, le invito a suscribirse. La suscripción es gratis y se puede anular en cualquier momento.
El titular más importante de la elección
El titular más importante de esta elección no es que el apoyo al gobierno retrocedió. Es que retrocedió en todas partes por igual.
Desde hace una década, la geografía electoral en el Ecuador se ha mantenido más o menos estable en términos de las preferencias de los votantes. Las alternativas no-correístas en la papeleta normalmente tienen buen rendimiento electoral en provincias como Tungurahua, Loja, Napo o Pastaza, y las alternativas correístas reciben fuerte votación en Manabí, Los Ríos, El Oro o Sucumbíos.
Lo mismo aplica para las consultas populares. Por ejemplo, en la consulta popular de 2024 convocada por el gobierno de Daniel Noboa, el mapa del apoyo a las preguntas de la consulta coincidía con el mapa de la votación recibida por Daniel Noboa en las elecciones de 2023 (ese, por cierto, fue uno de los primeros artículos que escribí en Substack y que después salió en versión editada en GK. Qué rápido pasa el tiempo).
En la consulta popular de 2025 se observó exactamente el mismo patrón: el mayor apoyo a las preguntas del gobierno estuvo en los bastiones de las preferencias no-correístas como Tungurahua o Loja, y el mayor rechazo estuvo en los bastiones del correísmo como Manabí o Sucumbíos. Ahí no hay ninguna novedad.
Lo verdaderamente novedoso es que la caída en el apoyo al gobierno se observa también en los bastiones donde normalmente recibe alta votación.
Considere dos casos extremos para entenderlo. Tungurahua es la provincia donde el no-correísmo ha recibido su apoyo más fuerte desde hace más de 10 años. Como decíamos en un artículo anterior, no decimos “anti-correísmo” porque no todo el que vota por la opción diferente al correísmo es necesariamente un anti-correísta. Simplemente digamos que en Tungurahua las opciones no-correístas en la papeleta reciben su apoyo más fuerte.
En esa provincia, en la consulta popular de 2024, la pregunta sobre la participación de las FFAA para combatir el crimen organizado recibió un apoyo abrumador y ganó con un margen de 62 puntos sobre el total de votos contando nulos y blancos. En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de abril de 2025, Daniel Noboa ganó con una diferencia aplastante: un margen de 54 puntos. En la consulta popular de 2025, la pregunta sobre bases militares ganó con un margen de ocho puntos.
La consulta popular de 2025 ciertamente ganó en Tungurahua —la provincia fue uno de los territorios excepcionales donde ganó el SÍ en todas las preguntas— pero un margen de ocho puntos significa un retroceso muy significativo con respecto al apoyo que normalmente el electorado de esa provincia ha brindado a Noboa y su gobierno.
Manabí, en el otro extremo del espectro, es la provincia que vota más fuertemente en contra de Noboa. En la consulta popular de 2024, a pesar de la cómoda victoria, la pregunta sobre las FFAA ganó en esa provincia con un margen más modesto de 19 puntos. En la consulta de 2025, la pregunta sobre las bases militares extranjeras perdió con un margen de 38 puntos.
Restemos. ¿Cuánto cayó en términos de margen el apoyo al gobierno en Manabí? Alrededor de 57 puntos. ¿Cuánto cayó en Tungurahua? Alrededor de 54 puntos. Básicamente lo mismo.
Tome cualquier provincia y la magnitud del retroceso es exactamente la misma: alrededor de 50-60 puntos. Azuay es un caso excepcional porque el retroceso en esa provincia, principalmente debido a la votación de Cuenca, es de más de 70 puntos.
Varias implicaciones, pero cero explicaciones todavía
Conviene pensar en lo que esto significa. Nuevamente, el Ecuador, como cualquier país del mundo, tiene una geografía electoral en donde diferentes territorios tienen diferentes inclinaciones electorales. Es normal que la consulta haya recibido más apoyo en los territorios que antes votaron más fuertemente por Noboa y su gobierno, y viceversa.
Lo sorprendente es que el retroceso en el apoyo de un electorado que antes apoyó mayoritariamente a Noboa en su re-elección, o en la primera consulta que convocó en 2024, fue uniforme en todos los territorios.
Eso significa que a lo largo y ancho del Ecuador hay votantes que votaron por Noboa y votantes que votaron por González en las últimas elecciones presidenciales; hay votantes que apoyaron la consulta del 2024 y votantes que no lo hicieron; hay votantes que aprueban la gestión del presidente y votantes que no; hay votantes que están inconformes con la gestión pública o los escándalos de corrupción y votantes que no; hay votantes que definitivamente votarían por Noboa nuevamente y votantes que no; en suma, hay votantes de todos las inclinaciones y tendencias, de diferentes preferencias y de diferente comportamiento electoral en elecciones anteriores, y sin embargo todos giraron y expresaron su rechazo a la consulta popular en la misma proporción y en la misma dirección con respecto al mismo punto de referencia.
¿Por qué este es el punto más importante? Porque es el punto de partida para explicar el por qué de los resultados.
Desde el domingo no ha habido escasez de voces “explicando” el resultado. Creo que todas son valiosas. Mi problema con la mayoría de las explicaciones que he visto es que no son propiamente explicaciones. Son, en algunos casos, descripciones del contexto, y en otros, descripciones de factores que seguramente influyeron pero que no tienen coherencia causal a la luz de los resultados. Esto es más fácil de entender con ejemplos concretos.
Una de las explicaciones dice que los voceros de la campaña por el NO, como por ejemplo Mauro Andino, fueron más efectivos para transmitir sus argumentos que los voceros del gobierno. Que quede claro que no estoy abordando aquí la calidad de Mauro Andino o su efectividad como vocero. Estoy cuestionando la lógica del argumento.
Me encantaría tener una medición de la credibilidad o, sobre todo, la favorabilidad de Andino en la población. No la tengo pero mi intuición me dice que la distribución de sus números no es muy diferente a la de otras figuras asociadas a la izquierda o a la Revolución Ciudadana. Después de todo, Andino fue motivo de mofa hace unos meses cuando circuló el rumor de que en las conversaciones internas de la campaña de Luisa González se habían referido a él en términos poco halagadores.
El análisis en este artículo muestra que el giro hacia el rechazo a la consulta de Noboa es uniforme tanto en los segmentos del electorado donde Mauro Andino es bien recibido como en aquellos donde carece de popularidad o incluso recibe burla y rechazo. ¿Vamos a sostener que la efectividad de un vocero fue lo que revirtió el comportamiento electoral de quienes se burlaron de él, votaron por Noboa o son directamente anti-correístas? Lo dudo. Esos votantes no fueron el target de persuasión del vocero, y sin embargo votaron igual que los votantes entre los cuales el vocero sí goza de alta popularidad.
La explicación del paro es igual. Una de las conclusiones rápidas —me parece que demasiado rápidas— fue que el paro y la represión de septiembre y octubre incentivaron el voto por el NO. Ciertamente el rechazo se expresó ampliamente en los territorios que fueron el escenario del paro y la represión, pero también lo hizo en los territorios donde el paro no ocurrió y donde, a decir de algunas encuestas, la población estaba en contra de los manifestantes o a favor de la eliminación del subsidio al diésel. El tema es más complejo. Estoy abreviando para ilustrar el punto.
Creo que todas las intuiciones respecto a los resultados son hipótesis muy valiosas, pero para convertirse en auténticas explicaciones todavía falta un trecho de investigación por recorrer.







Cayendo en el tema de la intuición y porque otras voces lo expresaron, parece que se trata de un fenómeno de 'des-identificación' y golpe de realidad (la expectativa era alta). En algún punto, Noboa perdió la conexión con el electorado que lo favoreció... su anuncio de 'consulta popular' no ocurrió en el mejor momento... Son especulaciones, espero la parte del 'por qué' que mencionas.
Insisto tus gráficas son lo mejor, su voz es clara. ¡Felicidades!