¿De qué goleada hablan?
Los resultados de la consulta popular en realidad revelan fragilidad
Tal como apuntamos en una publicación anterior, los resultados de la consulta popular del 21 de abril se han discutido principalmente con el lenguaje de ganadores y perdedores, con el gobierno haciendo malabares retóricos para adjudicarse una aplastante victoria de 9 a 2 —una "goleada", en palabras del presidente y sus ministros.
Casi tres semanas después, el lenguaje de la "goleada" sigue vigente, incluso en el contexto de las respuestas del gobierno a las críticas por cualquier razón y de cualquier sector.
Sin embargo, después de mirar datos (ahora sí) más desagregados, los resultados de la consulta popular, más que sugerir una victoria categórica, brindan indicios de una importante fragilidad en el apoyo electoral del gobierno.
Para ilustrar el argumento nos fijamos, otra vez, en la pregunta A sobre el apoyo de las Fuerzas Armadas para luchar contra el crimen organizado.
Como habíamos dicho, la pregunta A sobre la participación de las Fuerzas Armadas para combatir el crimen organizado fue la pregunta por excelencia que se esperaba que gane ampliamente, y efectivamente fue la pregunta que mayor apoyo recibió con el 72% de aprobación.
Sin embargo, a pesar de esta altísima aprobación, el apoyo electoral no fue uniforme en todo el país sino que más bien se distingue una clara tendencia en donde los territorios de mayor votación de Daniel Noboa en 2023 fueron también los territorios que mayor votación para aprobar la pregunta expresaron en 2024, y viceversa.
Ahora que contamos con resultados desagregados por cantones, esta tendencia se observa con gran nitidez.
Para decirlo con ejemplos, considere el caso de Pedernales en Manabí, donde Daniel Noboa alcanzó apenas el 9% de apoyo electoral en primera vuelta de 2023, y en donde la pregunta A contó con el apoyo de apenas el 55% de los votantes, muy por debajo del promedio nacional, y muy a pesar de la intuición popular de que, dado el contexto de inseguridad, "nadie se va a oponer a semejante pregunta".
En el otro extremo, Loja fue uno de los cantones donde Noboa tuvo su mejor desempeño en primera vuelta en 2023 con 36%, y la pregunta A fue aprobada en 2024 con un mayoritario 84%, muy por encima del promedio nacional.
Lo que el análisis detallado de los resultados muestra es que, como ya advertíamos con los resultados por provincias, a pesar de la altísima aprobación de la pregunta más fácil de ganar para el gobierno, aquella que de mejor manera encarnaba la identidad del ejecutivo como proveedor de seguridad frente al crimen organizado, las preferencias del electorado están cristalizadas a tal punto que ni siquiera una pregunta de aprobación tan mayoritaria como esta escapa a la tendencia de apoyo electoral al gobierno.
Dicho de otro modo, los resultados de la consulta muestran que las preferencias del electorado se han mantenido más o menos estables desde el año pasado, al punto que se distingue la misma tendencia de apoyo y rechazo, incluso en una pregunta de gran aceptación popular.
La otra cara de la moneda que fortalece la hipótesis de la estabilidad en las preferencias del electorado es la relación entre la votación de la pregunta A y la votación de Luisa González en 2023. Aquí, en cambio, se ve la tendencia opuesta: en los cantones donde la Revolución Ciudadana alcanzó mayor votación en 2023, la pregunta A recibió menor apoyo en 2024, y viceversa.
Al contrario de la narrativa de la "goleada" que el presidente y sus ministros siguen promoviendo, los resultados más bien ponen en duda la idea de que el gobierno sale fortalecido después de la consulta. Yo, en realidad, lo que veo es evidencia de fragilidad.
Compare la estructura de la votación de Daniel Noboa en primera vuelta de 2023 con la estructura de la votación de la pregunta A en 2024, la pregunta más ganable de la consulta: son prácticamente el mismo mapa.
Noboa, después de la primera vuelta en 2023, pudo ganar la presidencia gracias a un masivo voto en segunda vuelta que era muy heterogéneo internamente, y que, por cualquier razón, prefería una alternativa diferente al correísmo. Ese voto no le pertenecía orgánicamente: se fue con él ciertamente, pero podría haberse ido con otro candidato si las cosas eran diferentes y la alternativa al correísmo en segunda vuelta era distinta.
Aquí aplica la máxima de que "no se puede comparar diferentes procesos electorales", pero es muy notable que al cabo de seis meses, la pregunta de mayor aprobación en la consulta popular recibió prácticamente la misma distribución de apoyo electoral que Noboa en la primera vuelta.
Con pocas excepciones, Noboa en realidad no ha logrado incrementar mayormente su apoyo electoral más orgánico. Aquí no hay evidencia indiscutible de fortalecimiento de su apoyo electoral y, al contrario de la idea de que la consulta muestra una fortaleza rumbo a la reelección de 2025, los resultados del 21 de abril reconfirman la fragilidad del músculo electoral de un presidente que ganó en segunda vuelta principalmente debido a una votación que no le pertenecía.
Para terminar, y siendo justos, vale la pena mencionar aquellas excepciones en donde la aprobación en la consulta efectivamente es superior a la expectativa, dada la asociación estadística entre votación en la consulta de 2024 y votación por Noboa en 2023.
Tres zonas me llaman particularmente la atención. Primero, el cantón Esmeraldas rompe con la tendencia del resto de la provincia. Esmeraldas (la provincia) es un territorio de bajo apoyo electoral a Noboa —y alto apoyo al correísmo, por cierto. Sin embargo, la pregunta A fue aprobada en el cantón Esmeraldas con 81%, mientras que aprobación de la pregunta en toda la provincia fue de 72%.
El segundo caso son los cantones cercanos a la cordillera (y no a la Costa) en El Oro. Específicamente, Zaruma, Portovelo y Piñas brindaron un apoyo a la pregunta A de alrededor del 83-84%, a diferencia de, por ejemplo, Machala (75%) o El Guabo (63%). El Oro, como provincia, es un territorio moderadamente correísta.
Finalmente, Tena, el cantón de mayor población en Napo, ya brindó un apoyo moderado a Noboa en las elecciones de 2023, pero brindó un apoyo mayoritario en la consulta popular de 2024. Más que el cantón en sí mismo, me llama la atención la región que expresó un apoyo mayoritario en los alrededores de Tungurahua. Es como si el músculo electoral de Noboa en Tungurahua empezara a irradiar a los territorios aledaños en Napo y en la provincia de Bolívar.
La pregunta clave es si Noboa puede mantener estas ganancias marginales en estos territorios. Fuera de estos, los resultados del 21 de abril muestran estabilidad en su apoyo electoral, lo cual, puesto en contexto, es más indicio de fragilidad que de fortalecimiento de su músculo electoral camino a las elecciones de 2025.
P.S.: La eterna e inevitable limitación del análisis electoral basado en datos es que siempre está un paso atrás de la conversación pública. La razón es que los resultados siempre salen publicados y recién pueden ser analizados días después de las elecciones, cuando el tema ya se enfrió y pasó de moda. A pesar de eso, aquí creemos firmemente que a mejores datos, mejores conclusiones. Si este artículo le aportó en algo, le invito a compartirlo —JRS.





